Todavía me retumba en la cabeza la frase proferida por los enojos de la señora Graciela, la que fue mi única nana:
¡Te vas a quedar sola!
Y cual mujer conocedora de arte ocultista, la profecía se cumplió.
Osea, ahora no estoy sola, tengo a mis amigas, pero igual me siento sola, sobre todo porque en estos momentos en mi casa no hay nadie más que yo. Y sólo por hoy, el sonido al vacío, la tenue luz del día nublado y la lentitud de todo lo percibible me desespera, me pone nerviosa y me pone a esperar desenfrenadamente algo que desconozco.
De alguna u otra forma, vivo mi propio oráculo. En la gracia de Graciela. ppp.
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