Surcos de agua hirviendo salen de mis ojos. Que pena, añoranza, falla, nunca aprendí a apreciar mis logros, no noté nada. Y ahora esta misma agua es la que escurre por mis manos.
Algunos volvemos a hacernos zancadillas una y otra vez. No soporto no volver a verte, no quiero desaparecer para no ser lo quise antes. No quiero alejar mi vida de la tuya. Aunque nunca estuvieron tan cerca.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario