martes, 19 de agosto de 2008

estracto de ahora: acostumbrarse

Por fin la efímera eternidad se hace eterna, por fin se cierran las puertas, al fin el idilio del sueño quedó convertido en realidad, en fantasía. Al fin ahora puedo llorar con razón, desde ya puedo agredirme sin resguardo. El manto universal continúa expandiéndose, cubriendo todo de sus colores, vida, agua, progreso. Curso.
Olvida todo, acostúmbrate a sentir el tiempo, a desprenderte de él en un instante, a la desesperación, al calor. Al pudor eterno, al curso congelado. Hasta donde quedó. Más allá, nada.

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