martes, 19 de agosto de 2008

estracto de ahora: acostumbrarse

Por fin la efímera eternidad se hace eterna, por fin se cierran las puertas, al fin el idilio del sueño quedó convertido en realidad, en fantasía. Al fin ahora puedo llorar con razón, desde ya puedo agredirme sin resguardo. El manto universal continúa expandiéndose, cubriendo todo de sus colores, vida, agua, progreso. Curso.
Olvida todo, acostúmbrate a sentir el tiempo, a desprenderte de él en un instante, a la desesperación, al calor. Al pudor eterno, al curso congelado. Hasta donde quedó. Más allá, nada.

sábado, 16 de agosto de 2008

yogurht

Podría comer yogurht todas la vida y no me aburriría, además que se le puede cambiar el sabor. Cuando como yogurht vuelvo a ser niña, a sentir la ingenuidad de disfrutar del dulce-nutritivo manjar, más que nada el yogurth es leche y los cabros chicos huelen y son lechones. No me acuerdo, pero mi mamá me contaba que cuando era chica jugaba con mi vecino -ese, el amor infantil- a través de la reja de nuestras casas pareadas y que cada tarde terminaba con un saboreo con poca motricidad de un yogurht, a veces puesto por mi mamá, a veces por la de él. A veces creo que comíamos chiquitines.

Es curioso como uno asocia inconscientemente, a veces, la comida con situaciones, con sensaciones, con momento agradables. Y comemos cosas no porque queremos, sino por lo que nos provocan. Yo creo que eso me pasa con el yogurht. Por ejemplo, yo creo que cuando yo me muera y mi mamá me quiera recordar o quiera sentirse bien (a todo esto siempre he creído que me voy a morir primero) va a comer sanenuss y casi apostaría a que serán esos que vienen como huevitos en un tarro, porque yo le regalé unos así para el día de las madres y ella se impactó, porque yo no la saludaba hace años ni para eso, ni para su cumpleaños, no me gusta, no me nace, soy una sentida falta de cariño. O también, mi mamá come-toma leche con harina tostada, porque eso tomaba cuando era chica: "leche con pelotas".

Ahora igual siento que soy una rota, me voy al chancho con las remembranzas, con la higiene personal, sexópata y hablo con palabras vulgares. Soy una machita, lo malo es que creo que me veo un poco así. Y no por movimientos bruscos, diré: "sino por el ser".

domingo, 10 de agosto de 2008

Un computador lento es el más desesperante de los cortadores de impulsos.

lunes, 4 de agosto de 2008

ahh me mueroo.--.mhfv

domingo, 3 de agosto de 2008

Para poder poner atención

Hay que desconcentrarse de la desconcentración, y eso es tan difícil.
He llevado todas las situaciones al borde, al extremo del colapso. Es demasiado agoviante. Esos son mis límites, la amenaza de los desbordes, del que no haya vuelta atrás. Y quiero, me gustaría tanto saber que existe la posibilidad de retorno, habilitante. Pero el experimentar tan cerca del peligro no es garante de eso. Nunca he sido consiente de la realidad existente, todo lo que hago me parece siempre parte de la experimentación, de una obra de teatro y un tanto de verdad. Por eso me cuesta entregarme, sentir para llegar a ser vulnerable, sopesar las consecuencias de mis actos, que implica el compromiso con lo otro, con el formar parte. Me gustaría que no fuese así siempre, quiero llevar una vida normal y poder entregarme si tener la cabeza concentrada en cosas que me cuartan, pero que están demasiado presentes.