lunes, 15 de septiembre de 2008

Suena el teléfono, todo bien, el tranquilizador desorden de siempre. Habría querido contestarte mal, pero la culpa de lo que me pasa no es tuya. Llegaste y voy a ir a abrirte la puerta. Soy una pésima anfitriona. Mañana voy a pasar acostada todo el dia. Mañana me voy a hundir en mi cama. Y justo ahora que empieza a hacer calor.

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